viernes, 6 de diciembre de 2013

Ponte Preta y Lanús finalistas de la Copa Sudamericana 2013

EL club Atlético Lanús, equipo argentino de fútbol, clasificó a la final de este torneo venciendo la semana pasada a Libertad (PAR) por un marcador de 2-1 en el global ( 4-2). El “Granate” como se lo conoce está próximo a cumplir 99 años de creación, el 3 de enero, y muchos consideran que no hay mejor forma de celebrarlo consiguiendo su segunda copa internacional. 

La primera lo logró en 1996 en la copa CONMEBOL ante el Independiente Santa Fe de Colombia. En 1997 estuvo a punto de quedar Bicampeón  de ese torneo pero no pudo porque fue derrotado por el Atlético Mineiro (BRA). De ahí a hasta la actualidad se ha mantenido participando en copa libertadores y copa sudamericana. En el torneo argentino  solo han conseguido un campeonato que fue en el 2007.

El cuadro de la Provincia de Buenos Aires se encuentra disputando también el campeonato de su país. A una fecha para culminar el certamen está segundo, encontrándose a dos puntos del líder. El equipo argentino llegó hasta estas instancias del torneo internacional eliminando equipos importantes como la Universidad de Chile, campeón en el 2011, River Plate (ARG) y hace poco el antes mencionado Libertad de Paraguay. El director técnico del equipo Guillermo Barros Schelloto dijo que el equipo brasileño será difícil de vencer: "La final ante Ponte Preta va a ser durísima, porque es un equipo raro, eliminó a Vélez y a San Pablo, que es el último campeón. Es un rival duro, inteligente, que juega diferente y no tiene claro un estilo".


El mediocampista del cuadro argentino Leandro Somoza dijo que todos los jugadores van a hacer un esfuerzo por llevarse las dos copas a casa: "El envión de clasificar a la final de la Sudamericana es muy importante para el plantel y vamos a hacer el esfuerzo de intentar ir por todo", indicó Somoza. El otro finalista Ponte Preta de la ciudad de Campinas estado de Sao Paulo es el segundo más antiguo de Brasil con 113 años de fundación. Disputará su primera final internacional y curiosamente lo hace descendiendo de categoría.




Por: Fausto Fajardo

Niñas embarazadas

Bailes eróticos, curiosidad sexual, besos y caricias atrevidas. Este material circula por las redes sociales y atrae el morbo y la indignación de muchos. Sin embargo aún no hay una explicación concreta para esta nueva tendencia que desprestigia la moral de las jóvenes protagonistas.

El sexólogo Javier Martínez afirma que el fenómeno del “perreo sucio”  entra en la sociedad como un baile que incita los puntos de placer porque las partes involucradas son las zonas erógenas del cuerpo.

Hay quienes deciden ver este tipo de conductas colegiales como cosas de muchachos que con el tiempo se superan,  pero el
hecho es  que detrás de este espectáculo sexual hay alarmantes consecuencias. 

Relaciones sexuales precoces que traen consigo embarazos como eventos no deseados. Las relaciones débiles en las que se fundamenta esta paternidad, en su mayoría termina convirtiéndose en una responsabilidad únicamente de la madre, por lo cual las jóvenes se ven obligadas a dejar los estudios.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), más de 122 mil adolescentes - de 12 a 19 años- son madres en Ecuador. La Costa es la región con más índice de embarazo en adolescentes en nuestro país con el 55.3%.

La psicóloga Eliza Narváez argumenta que “la adolescencia es una fase indudablemente difícil, la conducta sexual irresponsable entre parejas emocionalmente débiles tiene como resultado la desestabilización de la vida de los jóvenes”. Ella agrega que los adolescentes tienen que enfrentar la vida de los adultos sin aún estar preparados psicológicamente.

El factor que más influye es la falta de comunicación en el hogar. El sexo sigue siendo un tema tabú entre padres e hijos, de esto se derivan los complejos y estereotipos que el adolescente va formando en su cabeza, como única referencia tiene a la curiosidad, el deseo de adquirir experiencia, la influencia de amistades y en ocasiones la pornografía.

El gobierno ha puesto en marcha una campaña social “Habla serio, sexualidad sin misterios” en el que participan varios Ministerios.


Los jóvenes y padres tienen a su disposición una página web en donde pueden hacer consultas de todo tipo, un fan page en Facebook y un número de call center para poder ser atendidos por profesionales de psicología clínica. Así mismo pueden asistir sin recelos al centro de salud cercano al domicilio para obtener información pertinente.





Por: Brigitte Contreras

El pavo y el calentado

“Lo más rico de la cena de Navidad es el pavo que prepara mi mamá, no sé qué le pone pero  lo hace riquísimo; a veces la molesto y le digo que lo compró hecho” dice Danny Gonzáles, joven de 16 años, que espera con ansias esta celebración.

Como todos los años, el 25 de diciembre las familias celebran este día esperando el nacimiento del Niño Jesús. Niños, jóvenes y adultos organizan todo para disfrutar en familia. “Esta es una fecha muy importante para las familias, pues se estima reunirse en casa,  conversar,  cantar villancicos y comer de la rica cena que por lo general las madres o las abuelas acostumbran a preparar” comenta la Psicóloga Victoria Silva.

Las ensaladas que acompañan al pavo de la cena son primordiales; además del arroz y otros ingredientes que la hacen deliciosa; La Dra. Michelle Salazar considera que “hay que recordar que las ensaladas se consideran como un bajativo luego del plato fuerte o incluso mientras se come el pavo”.

 “Lo más esperado por mí es el calentado del siguiente día, la comida es más rica, como que tiene un concentrado de todos los ingredientes y la hace más sabrosa”, dice Carlos Montalvo joven de 17 años que por tradición comparte con su familia estas fechas.

La Dra. Salazar recomienda a todos los integrantes de las familias que no abusen del consumo de alimentos en este día, pues dice que nunca faltan los pacientes con dolores estomacales después de las celebraciones de diciembre.





Por: Stephanie Subia

El carbonero del viejo Guayaquil

A diario recorre las calles del suburbio de la urbe porteña
para distribuir carbón en los asaderos.
Juan José Criollo junto a un asno, que hala la carreta, se niega a dejar este viejo oficio.
                            
Un burro tira la carreta y, mientras se oye el rústico sonar de pisadas sobre el asfalto y golpeteos de una vieja y renegrida campana, aparece un personaje de manos marcadas por el hollín del carbón de madera.  Su imagen recuerda a los viejos carboneros que, con el curso de los años, han desaparecido de las calles del Guayaquil que está al otro lado de la regeneración.

Se trata de Juan José Criollo, quien afirma que pocos son los carboneros que ahora recorren el suburbio para ofrecer su producto en restaurantes y asaderos de pollo y carne o tripa asada.

Según le comentan los comensales, a la hora de cocinar o de asar, le da un mejor sabor a la comida. “El sabor que da la leña y el carbón es diferente. Las comidas preparadas al carbón son más ricas y gustosas”, señala Julieta Ugarte, comensal de un restaurante.

Su hermano y su padre también fueron carboneros ambulantes. Asegura que a los 18 años empezó a recorrer la ciudad. Con humildad, Juan José manifiesta que su jornada diaria empieza a las 07:00 en el populoso sector de las calles 25 y Portete, (suburbio Oeste de Guayaquil). Desde la 9na y la D, lugar donde habita, se dirige al depósito, de donde saca el carbón embodegado y posterior a ello inicia su recorrido en la zona que desde hace décadas entrega su producto.

Agrega que actualmente, como las ventas son escasas, solo compra dos sacos cada día, ambos de calidad diferente, y luego los mezcla. El del mejor carbón cuesta $ 12 y está hecho con madera resistente, generalmente de la parroquia Progreso, y sectores aledaños. El otro, de menor calidad, llega de Naranjal, elaborado con madera menos resistente y cuesta $ 8 la saca, pero ambos sirven para el asado. Antes compraba hasta 8 sacos ya que recalca que la venta era muy buena.

En el trayecto detiene su marcha en cada cuadra, suena el fierro hueco y espera que la gente se acerque a comprarle: unos con tachos y otros con fundas plásticas o de yute.
“A ellos los llamo con mi campana -hecha con el tambor de un aro de automotor- y vienen a mí”, señala el viejo carbonero.

Una de sus clientas se acerca y eufóricamente expresa que Juan José, conocido también como ‘carboncito’, es su proveedor más importante, puesto que tiene un negocio de asados.
“’Carboncito’ es muy importante para mi negocio. Lo conozco desde hace muchos años y casi nos vemos a diario. Su trabajo es bien forzado para me da gusto verlo trabajar día a día sin rendirse”, enfatiza Marina Gómez.

‘Fujimori’ hala el viejo carretón

Juan José, comenta que llama a su burro, 'Fujimorí', este lo acompaña desde hace 8 años, y lo llama así porque siempre le gustó aquel nombre, así mismo asegura que la apariencia china que el animal tiene, le recuerda al ex presidente de Perú. “Él es como mi mejor amigo, me acompaña todos los días”, dice.
Uno de sus clientes, Julio Fiallos Gómez, comenta una anécdota que tuvo con ‘carboncito’. “Estábamos un día comprándole el carbón cuando de repente su burro, ‘Fujimori’, se asustó y hechó a correr, yo tuve que salir tras de este corriendo. Don Juan me agradeció mucho porque él quiere mucho a su burro. Después de todo nos terminamos riendo de lo sucedido”, asevera.
Juan José agrega “antes nunca tuve un burro o mula, ya que era muy caro darles de comer; ahora tengo a ‘Fujimori’, afirma.

Su familia, lo más preciado

‘Carboncito’ expresa que nunca pensó ser carbonero pero que con su trabajo ha dado educación y comida a sus hijos, quienes hoy en día ya son profesionales.
Marina Criollo, hija, asegura que está muy orgullosa de su padre, puesto que gracias a su trabajo ha recibido una buena educación. “Mi padre ha sido todo para mi, gracias a él ahora tengo un buen trabajo porque tengo un título universitario, gracias a su esfuerzo”.
Del mismo modo, Carlos Criollo, su hijo menor, quien cursa el segundo año de bachillerato dice: “Mi padre ha sido todo para nosotros, porque siempre ha pensado en sacarnos adelante y en darnos lo mejor día a día”.

Juan José asegura que su familia es lo más preciado que tiene y  que trabajará en el viejo oficio hasta cuando pueda. Recalca que es uno de los pocos en el moderno Guayaquil. Justamente la exclusividad que goza en el oficio es la que cada día le da más fuerza para seguir con su viejo burro por las amplias avenidas del suburbio.


En su fatigoso recorrido aparece una más de sus clientas, Mariana Mendoza, quien atiende su local  de venta de caldo de salchicha. “Me gusta preparar las comidas al carbón por el sabor que les da a los alimentos, por eso cada día le compro a don Criollo”, expresa la mujer emprendedora.

Una de su consumidora, Olga Mantilla, recuerda que hace algunas décadas no existían las cocinas a queroseno, a gas y peor las eléctricas, y que se cocinaba en fogón con carbón de madera, especialmente de algarrobo, cascol, guayacán y hasta de árboles de tamarindo.

Junto a su ‘Fujimori’, Criollo dice que ya a las 17:00 regresa a la bodega a cargar la carretilla para trabajar a la mañana siguiente. Después de un baño que lo despoja del tizne, se dirige impecable a casa, donde lo esperan su esposa y dos hijos.




Por: Cinthia Herrera